20 octubre 2009

Las bellotas y el gorgojo elefante

Ya van madurando las bellotas de las encinas (Quercus rotundifolia), el árbol más emblemático de nuestro monte mediterráneo y del que tanto habrá que decir más adelante en este blog. Por ahora, fijémonos sólo en una de sus ramas repletas de bellotas. Descubriremos toda una red de vida, llena de vínculos insospechados.

En algunas bellotas, sobre su base en forma de cúpula gris de escamas, hay pequeños escarabajos que han hundido su larguísimo hocico (el rostro, o probóscide) hasta la placenta que ancla la semilla. Son los gorgojos Curculio elephas, el mismo insecto al que Jean Henri Fabre llamó "gorgojo elefante", la misma especie cuya vida él descifró entre las encinas de la Provenza agitadas por el mistral.

Durante estos días de octubre podemos ver lo mismo que Fabre observó: sobre las bellotas, las hembras del gorgojo elefante se alzan como trípodes sobre sus largas patas y taladran muy lentamente con el rostro, hasta no poder penetrar más. Seguidamente retiran su "broca" muy despacio, haciendo un gran esfuerzo con las patas para sacarla del todo, y luego ponen uno o más huevos dentro del "sondeo" que acaban de practicar, metiendo en el agujero un larguísimo ovipositor. Del huevo saldrá una larva con forma de gusano, que vivirá literalmente rodeada de alimento y horadará galerías a base de comer bellota, hasta que, al cabo de pocas semanas, ésta caiga prematuramente. La larva entonces sale de la bellota agujereándola y se entierra en el suelo, a veces hasta varios decímetros de profundidad. Allí sepultada se convertirá en pupa y, si todo ha ido bien y la respetan los hongos entomopatógenos, al final del verano emergerá del suelo un nuevo gorgojo.

¿Es el "sondeo" del gorgojo el motivo por el cual muchas bellotas muestran goterones de savia cerca de la base, el llamado daño del "melazo" de la encina? ¿Acaso esto sucede después de que alguna de las diminutas avispas parasitoides que pululan entre las hojas haya destruido el huevo del gorgojo, permitiendo así que mane mejor la savia? ¿O, por el contrario, el espeso melazo es en realidad una estrategia del gorgojo, en la que la savia atrae a las avispas sociales que pueden alejar de la bellota a potenciales consumidores como, por ejemplo, la paloma torcaz? ¿Y qué relación hay entre este escarabajo y el "melazo" líquido, espumoso, que cubre algunas bellotas, en donde crece la bacteria patógena Brenneria quercina? Por si fueran pocas estas conexiones con otros seres vivos, el gorgojo elefante, al hacer que caigan pronto las bellotas donde se desarrolla, favorece que la cúpula se empape de exudados de savia donde crecerán levaduras y hongos, que serán luego comidos por minúsculos insectos de los que se alimentarán los escarabajos Tachyporus.

Ya lo véis: en octubre, una rama de encina esconde un pequeño mundo complejo y extraño, plagado de seres cuyas vidas entrelazadas tejen uno de los laberintos ecológicos más fascinantes del monte mediterráneo.

Más información sobre el gorgojo elefante en el libro de Fabre "The life of the Weevil".

12 comentarios:

Ramuol dijo...

Impresionante y didáctica entrada que sirve para colocarnos en nuestro lugar, lejos de la posesión de la verdad absoluta que implica el conocimiento (ligero) que tenemos de la naturaleza, haciéndonos recapacitar y llegar a la misma conclusión de siempre, que apenas sabemos nada del mundo que nos rodea, de la inmensa naturaleza, y desviándonos un poco más del egocentrismo antropocéntrico que desgraciadamente nos invade... Podríamos estar toda nuestra vida (y alguna más) estudiando el gorgojo, la encina, las avispas y todo lo citado y morirnos tranquilamente sin saber apenas nada, eso es lo que hace grande a la naturaleza!!
Saludos

El Naturalista dijo...

¡Totalmente de acuerdo, Ramuol! Somos propensos a encasillar la vastísima complejidad del mundo natural mediante generalizaciones que a menudo pueden ocultarnos detalles clave. Para conocer la naturaleza creo que nada puede sustituir la experiencia de observarla sin prejuicios, sin prisa, tratando de entender lo que encontramos. Y es crucial el darse cuenta de lo mucho que ignoramos y el evitar sobrevalorar lo que sabemos.

Saludos naturalistas.

Jesús Dorda dijo...

Este miniuniverso, junto con el que hay alrededor de las variadas agallas y muchas interacciones más a todos los niveles del árbol, nos muestra el verdadero valor de las quercíneas como generadoras y conservadoras de biodiversidad.
Suelo poner ejemplos de este tipo para explicar que tantas especies alrededor de un árbol no autóctono, por ejemplo en un huerto o un jardín, supondrían la muerte del árbol, pero para la encina, que evolucionó con ellos, es "fauna acompañante"
Muy bonita y documentada entrada, como es habitual aquí.
Saludos.

carmen dijo...

Genial, Naturalista!

Un homenaje, espero que vengan más, a "eso que pasa" en un rama de encina. Muy didáctico, ameno y sorprendente. Ese minicosmos ecológico es para reflexionar sobre la sabia Naturaleza.

Un placer quedarse en este sitio. Saludos!

El Naturalista dijo...

¡Hola Jesús! Gracias por tu comentario, siempre interesante, como es habitual. Como bien dices, las encinas y demás Quercus mantienen pequeños universos de biodiversidad, en los que la red de vida que he descrito en esta entrada representa sólo una minúscula punta de iceberg. Un gran ejemplo de... ¿lo llamaremos coevolución? Tengo ganas de comprobar si en otros árboles distintos hay también semejante biodiversidad, ¿sabes si las quercíneas destacan en esto especialmente, o es habitual que un árbol autóctono tenga tamaña plétora de vida en sus ramas?

Carmen, muchas gracias por tu comentario, y espero que, como dices, tengamos todos ocasión en este blog de descubrir más cosas sobre la naturaleza, cada uno según sus intereses.

Y por supuesto, saludos naturalistas.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Muchas gracias, Naturalista, por una entrada más abierta a descubrir la trama vital que nos rodea. Un contenido que siempre nos desvelas fascinante.

A buen seguro que la encina es uno de los árboles que mayor número de relaciones establece, permite, o soporta, con otros seres vivos y con el medio en general. No es de extrañar, si consideramos que procede de una vieja estirpe de árboles tropicales asentados en la Península (y en el ámbito Mediterráneo) millones de años atrás. Árbol muy longevo, de gran porte (si le dejan) y poderoso sistema radicular, de hoja perenne y gran, abundante, y nutritivo fruto, que además se adapta a muy diversos ambientes y se prodiga en extensas superficies. Pocos pueden "decir" lo mismo, todo lo cual facilita que la encina constituya un complejo árbol-sistema.

Y, por si fuera poco, ahí está su contribución al mejor jamón del mundo.

De nuevo, muchas gracias. Saludos naturalistas.

El Naturalista dijo...

Gracias a vosotros por seguir con ese interés a toda esta plétora de habitantes de un pequeño monte manchego olvidado del mundo.

Fcº Javier, yo también pensé algo parecido a lo que piensas: al ser los Quercus una estirpe tan longeva en esta zona, no es raro que sean tan ricos en sutiles interacciones. Serían, a riesgo de caricaturizarlos mucho, algo así como pequeñas "ventanas" de ecología tropical en la Región Mediterránea. Me gustaría, ya digo, comprobar de primera mano si los caducifolios, los árboles más bien boreales que "bajaron" al Mediterráneo con el enfriamiento del clima, son igual de ricos en fauna asociada. Supongo que serán menos ricos. Y que esto hará, de ser así, más valiosa aún a nuestra aparentemente vulgar encina. O no tan vulgar por las calorías que fija del Sol y que nos pasa en forma de jamón...

Saludos naturalistas.

Bibiano Montes dijo...

Un magnifica entrada de nuevo ,me gustan tus planteamientos que nos hacen reflexionar y darle al coco un poco.
Buen ejemplo para que no sigamos viendo a las especies como entes aislados, sobre todo a la hora de gestionar el medio ambiente y agroecosistemas... Y en cuanto a lo de los caducifolios boreales que llegaron si que tal vez y actualmente puedan existir menos interacciones, pero esto no podría ser porque la extensión es muy pequeña y fragmentada, no suficiente ,que haya hecho más probable que desaparezca parte de su fauna asociada ?. En tu comprobación tendríamos que mirar como control también esos bosques caducifolios boreales actuales y lo que quede de ellos en el mediterráneo, y tal vez nos llevemos más sorpresas.

Un saludo,

MARIA JOSE dijo...

Hola, he visitado por primera tu blog me ha gustado mucho yo tambien tengo un blog de plantas y me encanta todo lo relacionado con nuestra madre naturaleza.

Saludos

El Naturalista dijo...

Muchas gracias, Bibiano; llevas razón en la importancia de desvelar las relaciones entre especies, en la naturaleza todas están juntas y hay mucho que descubrir sobre sus vinculaciones. Sobre los caducifolios boreales, es interesante lo que apuntas, aunque supongo que unos animales a menudo tan pequeños como los que suelen ser fauna asociada a los árboles no será fácil que desaparezcan por fragmentación de hábitat, ya que sus poblaciones me parece que son demasiado grandes como para que ese efecto les conduzca a la extinción... aunque, ¿quién sabe? Otro motivo más para interesarse por este asunto. Y, como bien dices, después de mirarlos aquí habría que comparar con entornos boreales, claro. Cuánto campo, ¿verdad?

mjose, me alegro de que te guste el blog, pero date cuenta de que es ya tu tercera visita al menos, ¿no? Saludos.

José Ángel y Miguel Ángel, I. T. Forestales dijo...

Un gran artículo, muy curioso, felicidades.

Un saludo.

http://rinconesnaturalessuroestesalmantino.blogspot.com/

El Naturalista dijo...

Gracias, y bienvenidos al ecosistema. Un saludo.