22 marzo 2010

La planta vivípara y el sucidio evolutivo


Aquellas hierbas eran extrañas: al entrar la primavera... ¡se habían marchitado! Las identifiqué como la gramínea Poa bulbosa, una de las apenas cien especies conocidas de plantas vivíparas. Pero, ¿cómo puede una hierba ser vivípara? Sencillamente dejando que sus semillas germinen cuando aún están sujetas a la planta madre, o bien, como hace Poa, produciendo en las yemas pequeñas plantas (pseudoviviparismo). Esas plántulas recién nacidas caerán al suelo y, si todo les va bien, se pondrán a crecer allí mismo, junto a su madre.

¿Y qué motivos hay para que una hierba se vuelva vivípara? ¿Acaso el viviparismo le aportará alguna ventaja? A primera vista más bien se diría que ser vivípara puede traerle problemas. Es fácil darse cuenta del motivo: las nuevas plantas no podrán alejarse mucho de la planta madre, y para la mayoría de las plantas lo importante es justo lo contrario, alejar sus semillas lo más posible, mediante vilanos u otras estrategias. Al dispersar las semillas, hay más posibilidades de que éstas caigan en un buen lugar para crecer. Así que, ¿por qué las vivíparas han optado por no dispersarse, si la dispersión es tan ventajosa? La respuesta parece ser que la dispersión no favorecería a estas plantas. Porque las vivíparas suelen vivir en hábitats muy restringidos, ya sea muy secos, o muy fríos (montañas, polos), o en costas. Alejarse de esos lugares adecuados supondría para ellas no poder desarrollarse bien, así que, ¿de qué les iba a servir la dispersión? Mejor será lo contrario, es decir, caer muy cerca de donde la planta madre ha crecido: si fue buen terreno para ella, seguramente lo será para sus hijas.

Sin embargo, hay un peligro oculto para las plantas vivíparas. Si no se dispersan, entonces cuando desaparezcan de un lugar ya no podrán recolonizarlo, y tampoco se les da bien colonizar nuevos territorios. Así que, con el tiempo, será fácil que la especie acabe extinguiéndose. Parece una paradoja: la evolución fomenta una característica (viviparismo) que a la larga perjudica a la especie. A esto se le llama suicidio evolutivo. Y si seguimos reduciendo la naturaleza que nos queda a fragmentos cada vez más pequeños, como islas de biodiversidad rodeadas de terreno devastado por la agricultura y el pastoreo, entonces el suicidio evolutivo podría convertirse en una amenaza seria para muchos organismos. Porque no sólo hay que conservar especies y hábitats, sino también procesos evolutivos.

12 comentarios:

Ramuol dijo...

Cada día me asombro más con la naturaleza, apenas conozco nada de las gramíneas y esto que nos has contado del viviparismo lo desconocía por completo, es interesantísimo!!

Podríamos decir entoces, que este tipo de plantas son de las más sensibles a la alteración de sus hábitats, ¿no?, ya que puede traer consecuencias catastróficas para la especie!

Es un placer venir a visitarte, siempre se aprenden cosas nuevas sobre naturaleza, aunque en ocasiones la complejidad es grande para hacerse llegar a comprender todos lo conceptos...

Saludos y enhorabuena por este pedazo de blog!!

El Naturalista dijo...

Ramuol, aún me asombra pensar cómo un pequeño monte que se recorre en diez minutos alberga tamaña biodiversidad y tantas historias de evolución. Ese sitio me ha enseñado que la naturaleza se despliega por todos lados como un espectáculo de complejidad inabarcable. Y que no hay especie vulgar, sino naturalista dormido.

Sobre lo que dices, sí, estas plantas son especialmente vulnerables a la destrucción de su hábitat. Su ejemplo nos sugiere que, si seguimos aislando unos hábitat de otros, estaremos fomentando una especie de suicidio evolutivo colectivo, de consecuencias difíciles de predecir.

¡Saludos, naturalista!

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

La primera vez que contemplé Poa bulbosa, o también Polygonum viviparum, quedé fascinado. Me parecen el paradigma de la autosuficiencia...un fenómeno que en economía humana caracteriza a las poblaciones que viven aisladas (montañas, desiertos, islas...). Aunque, a decir verdad, sospecho que disponen de cierta capacidad de dispersión, dado lo liviano de sus plántulas hijas que pueden ser transportadas por ráfagas de viento o por crecidas de las aguas.

Sea como fuere, son seres admirables...como tu blog, Naturalista.

El Naturalista dijo...

Vaya, Fcº Javier, no sabía que había Polygonum vivíparos, es curioso como convergencia evolutiva con estas gramíneas. Y claro, no todas caerán justo debajo de la planta madre, como dices, algo se dispersarán porque un ser vivo no puede contrarrestar totalmente la fuerza de transporte de los elementos. La clave del asunto está en la ausencia de adaptaciones asociadas a la dispersión en estas plantas. Gracias por tu comentario, naturalista.

Pilar dijo...

un placer "oir" a los naturalistas¡¡
una fantástica entrada¡¡
es apasionante descubrir en pequeñas dosis la inabarcable complejidad de la naturaleza...
para los "aficionados" lo es aún más, pues partes de un mayor desconocimiento...
y lo tenemos ahí a un palmo del suelo, tan cerca...
saludos

Jesús Dorda dijo...

Las plantas vivíparas, como los animales con el mismo tipo de reproducción, tienen menos hijos que otras especies que los lanzan a recorrer mundo. De alguna manera su descendencia está más asegurada, al menos en un mundo con cierta estabilidad.
Por cierto, supongo que es el mismo caso que la especie Chlorophytum elatum, conocida planta de interior de origen africano que suelen llamarse "cintas", ya que de las florecillas blancas terminan saliendo plántulas hijas.
Saludos.

El Naturalista dijo...

Claro, Jesús, las vivíparas son más K-estrategas pese a ser organismos anuales, será por lo difícil que se lo pone su entorno para desarrollarse. Me suena esa planta, pero no sé cuál será su historia particular. Saludos, naturalista.

El Naturalista dijo...

Pilar, me alegro de poder ayudar a que se valore más lo asombrosa que es la vida, no sólo la nuestra. Saludos naturalistas.

Javier dijo...

Debemos proteger y conservar todo tipo de hábitats, además los corredores ecológicos funcionan como autopistas para las biocenosis y garantizan la salvaguarda de dichas especies.
Muy buena entrada Naturalista, estos detalles que nos dejas ayudan a conocer la naturaleza un poco más. Saludos naturalistas
(calceolusycentaureas.blogspot.com)

El Naturalista dijo...

Javier, esas ideas forman parte de la conservación de la naturaleza entendida no como un mero blanco y negro de espacios protegidos y terreno diezmable, sino como un mosaico cambiante en el que los cultivos y pastos se alternan con parcelas silvestres en un conjunto interconectado y más valioso que cada parte. Saludos naturalistas.

Anónimo dijo...

Me parece muy apropiado tu tema para recalcar el hecho de que fragamentar un terreno puede dar al traste de este tipo de plantas por el tipo de reproducción. Forma parte del poder contemplar la naturaleza como un todo y desde cada individuo.
Me acordaba mientras leía tu texto, de las plantas alpinas que invierten mayor número de días en floración para poder polinizarse en algún que otro día bueno que se de en el mes de febrero. Es el caso del elévoro foetido que llega a tener casi 25 días de floración.

El Naturalista dijo...

Anónimo, esas plantas alpinas, con su larga floración, supongo que deben de preocuparse bien poco por la estación seca o la competencia por los polinizadores, factores ambos que en nuestro matorral mediterráneo seguramente afecten bastante a la duración de la época de floración de muchas herbáceas... Seguramente, pero quede claro que sólo es una sospecha mía. Saludos naturalistas.