02 abril 2010

La charca de las oportunidades

Las lluvias generosas de este año han creado, de nuevo, la charca, una pequeña laguna, en las afueras del ecosistema, que llevaba 13 años sin formarse. Como aquella primavera, en las orillas cientos de renacuajos de sapo (Bufo, abajo) se arremolinan sobre el barro, mordisqueando las plantas y algas en descomposición. Entre ellos se retuercen diminutas larvas de mosquitos quironómidos, que serpentean dibujando ochos a medias aguas. Ese también es el hábitat de los cangrejos cíclope, que, con su único ojo y su cuerpo de apenas medio milímetro, recuerdan al grupo de crustáceos dulceacuícolas del que, al parecer, evolucionaron los insectos. Voraces larvas de escarabajos acuáticos acechan a los renacuajos, y los mosquitos ahogados que flotan sobre la superficie del agua son el alimento de la hidrómetra (Hydrometra stagnorum, dibujo), una de esas especies de chinches que, literalmente, caminan sobre las aguas apoyándose en la tensión superficial. La comunidad de la charca configura un microcosmos que durará pocos meses pero, en tan poco tiempo, alcanzará una complejidad sorprendente.

Todas estas especies han permanecido ausentes del lugar durante más de una década, y sin embargo aquí están de nuevo. Los sapos del monte, ocultos durante años, se han desplazado hasta la charca guiados por un instinto más viejo que su propia especie. Los huevos del cíclope habrán aguardado su momento en el suelo, o habrán llegado arrastrados por el aire. Por su parte, los escarabajos acuáticos y la hidrómetra probablemente han venido desde lejos, quizá desde la charca de Los Caños, a más de un kilómetro. De una manera u otra, las lagunas temporales, tan propias de la Región Mediterránea, demuestran que la vida jamás desperdicia una ocasión de desarrollarse, aunque esa oportunidad sólo surja una vez cada 13 años.

13 comentarios:

Javier dijo...

Esto es lo que tiene la madre naturaleza, que a nada que le das una oportunidad (por pequeña, o por importunista que sea), la vida aparece, creando ecosistemas diversos llenos de vida y relaciones interespecíficas. Muchas veces obviamos estos microespacios o no queremos darnos cuenta de lo importante que son en realidad para la vida de las especies. Muy buena entrada, enhorabuena. Saludos naturalistas
(calceolusycentaureas.blogspot.com)

Pilar dijo...

me gusta pasear por tu particular "ecosistema", porque desde tu rigor científico, conservas el entusiasmo y la admiración de quien descubre¡¡¡

este año en mi casa hemos tenido los arroyos saltando como locos durante todo el invierno, y también se han formado charcas por todas partes... los veneros y acuíferos andarán bien surtidos y eso por estas latitudes es más que un beneficio, un regalo de los dioses¡¡¡ jajaja.

saludos

Jesús Dorda dijo...

Supongo que los sapos son Bufo calamita, que son los oportunistas del género. Los sapos comunes acuden a zonas con más profundidad, agua corriente o permanente.
Hace unos días me comentaba un amigo que en una "nueva charca" formada gracias a la reconstrucción de un viejo muro (30 años sin agua) ha presentado una población explosiva de crustáceos anostráceos. Eso es paciencia y resistencia.

Anónimo dijo...

Sí Javier, lo que para nosotros sólo es un lugar efímero y sin importancia supone para muchas especies la única forma de vida. Y frente a la escasez de oportunidades (charcas), las especies de estos entornos sólo pueden o desplazarse o esperar años y años... Saludos, naturalista.

Anónimo dijo...

Sí, Pilar, esta primavera las charcas van a tener mucho más protagonismo que la mayoría de los años. Esa variedad, ese carácter imprevisible de nuestro clima, seguro que contribuye a la gran biodiversidad de nuestra Región Mediterránea. ¡Saludos desde La Mancha!

Anónimo dijo...

El Naturalista
(disculpad, los dos comentarios anteriores son míos; no sé qué le pasa a la plantilla de comentarios)

Jesús, no sé de qué sapo son, ya que en el monte de al lado hay tanto sapos corredores como sapos comunes y siendo los renacuajos tan jóvenes no puedo identificarlos con total fiabilidad ni como "calamitas" ni como "bufos"... ¡Ya veremos qué sale!

Jose Antonio San Millan Cobo dijo...

Hola Naturalista.

a todo lo dicho hay que sumarle la cantidad de vida microscopica que hay en una gota de agua de una charca como esa. Verlo en el microscopio es realmente increible.

Un saludo.

http://bitacoradelvientomontanasdeburgos.blogspot.com/

ANZAGA dijo...

Tan apasionante como efímeras son estas charcas. Tengo localizada una donde se apilan cientos de renacuajos en lo alto de un monte. Muchos han empezado a morir al mismo ritmo que el agua se va secando. Realmente no sé si alguno tendrá tiempo suficiente de formarse como sapo...

Saludos naturalistas manchegos.

El Naturalista dijo...

Hola, Jose Antonio; efectivamente es increíble todo lo que se ve en una pizca de algas de estas charcas, hasta me estoy planteando dedicarle una entrada.

Anzaga, los renacuajos de estas charcas también están muriendo en las orillas, y no sé si les dará tiempo de metamorfosearse a sapos. En todo caso, sus restos aportarán nutrientes al suelo que podrán, quizá, servir para que futuros renacuajos se desarrollen mejor.

Saludos, naturalistas.

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

Charcas temporales...para que la Vida sea permanente (de uno u otro modo).

Saludos, Naturalista.

El Naturalista dijo...

Sí, es que la Región Mediterránea, con su mosaico cambiante de condiciones en el espacio y en el tiempo, hace que surjan esta clase de estrategias entre sus especies: aprovechar rápidamente cualquier ventana de condiciones favorables. Un saludo.

Anónimo dijo...

ana maria es la dueña de este documento nadie mas puede tocarlo a menos que yo le permiso ok .... me entiendes espero que entiendas ok.... no lo dudes por que te lo dice ana ok ....

El Naturalista dijo...

Ahm... Ya, claro...